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ARTÍCULOS DE OPINIÓN

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lunes, 7 de noviembre de 2022

COLOSO

 Coloso, 

sin medir treinta y dos metros

ni apoyar cada pie a los lados de la entrada del puerto de Rodas. 

Pero soportando el peso de une misme, 

que ya es.

Y vivir, que ya pesa. 

Soportar las esquinas de la vida y con mucho gusto,

que no es poco.

El peso, el gusto y el coloso, que por eso se diferencia de goloso sólo en un fonema,

es nuestro. 

En llamas, o no. 

martes, 2 de agosto de 2022

POR ALGÚN MOTIVO... O POR NINGUNO

 Miro

Adelante Hacia atrás A los lados
Miro Arriba y abajo Me Miro Sigo en pie Por algún motivo Por lo que sea Por nada, quizá Sigo en pie Por ahora En pie.

martes, 29 de marzo de 2022

FEIVEL

Todos los hombres que te rechazaron 

estarán pensando en ti 

en el mismo instante.  

Al mismo punto.

El mismo segundo;

escribiendo una historia

de posibles subjuntivos

que, en su real momento, 

no se atrevieron a escribir. 


Mientras tanto, 

mientras ese común segundo llegue, 

si llega, 

bajo una misma luna gris, 


no escatimes. 

No te escondas.

No te encierres. 

No desoigas. 

No receles. 


Debes firmar otras historias. 

POBRES VIVOS

Caronte espera aburrido a las almas, 

a orillas de no se sabe si embarcadero o playa

donde el río Aqueronte ofrece una quietud de muerte. 


El funesto barquero alza la vista, 

distraído, que parece viva. 


Se muestran desesperadas las almas, y hundidas, 

pues ninguna lleva un óbulo encima. 


Así, una u otra cosa debe de ser cierta: 

o a los vivos encargados 

no les importa su suerte, 

o acecha lo precario 

hasta las puertas 

de la muerte. 

sábado, 26 de marzo de 2022

LANZAR LA COLILLA UN CHARCO

Lanzar la colilla a un charco

supone un acto en sí mismo. 

Un mensaje más que un acto. 

Un automensaje grabado 

en lo efímero del espacio-tiempo

que describe una parábola

en lo más bajo del cielo. 


Lanzar la colilla a un charco.

Pocas cosas más hastiadas,

desatadas,

descarnadas,

demonizadas.


No necesitas que sea real

si la actitud del ánimo es tal cual

lanzar la colilla a un charco.

sábado, 8 de enero de 2022

GESTOS

Frunciendo el ceño


Arrugando el morro


Torciendo el gesto


Subiendo el tono. 


Asido al pathos


Tragado aliento


Pintado el tiempo


En jarras plantado. 



No analices en mis gestos


las circunstancias dadas. 


No esquives dagas


que sólo con gestos. 

sábado, 14 de agosto de 2021

MAR ROJO

Yo, aprendiendo los pronombres. 

Tú.

Tú, jugando con los pronombres. 

Tú, superlativo de ti, lanzas vocativos. 

Golpeas mi vocativo para separar el Mar Rojo por cuya grieta emprender la huida. 

Yo, que sé que la grieta se cerrará entorno a mí; y aún así, dudo.

Ya estás tan lejos que no distingo el gesto. 

Perdón, ¿es a mí?

Si me acerco un poco más...

Si convierto el gesto en excusa...

Sí, convierto el gesto en excusa.

Es la suma de los pronombres lo que vuelve a juntar las aguas, como se juntan las paredes de la vergüenza.

Entorno a mí, que me entorno porque he dudado ante una puerta entornada a retornar lo que no tornó en lo que turnaba.

A la vista de todos; también de ellos, que se relamen. 

Es la confusión de vocativos y pronombres, mientras araño el lecho marino, sin aire, buscando un nosotros que no aparece. 

Y, mientras, ni siquiera sé si conseguiste salvarte.

miércoles, 9 de diciembre de 2020

LA CAJA SORPRESA

    Él nunca había sido especialmente asiduo a las exposiciones, pero a su nuevo y flamante novio le encantaban y pensó que en el fondo tampoco le desagradaba el plan. El día se presentaba, dentro de la excepcionalidad que un plan específico podía representar, un tanto rutinario. Domingo al uso, tras desayunar juntos en alguna terraza, porque aún no habían llegado al punto de compartir hogar a pesar de pasar cada vez más tiempo bajo el mismo techo. Luego acudieron a la exposición, que en otro domingo rutinariamente excepcional versaría sobre dar un paseo o inserte aquí su plan. Después comerían en su casa y pasarían la tarde tranquilos dándose cariño mutuo.


    Se trataba de una exposición en un museo público y estaba muy concurrida. Cuando ya estaban enfilando la salida de las galerías lo vio. Joan sí era asiduo a las exposiciones. Llevaban varios meses sin tener contacto, desde que él empezase a sentir algo por Joan y éste a la vez empezase a sentir algo por Roberto. Y esa incompatibilidad acabó lanzando a Joan a los brazos de Roberto, a él a los brazos de la noche y a su no-relación hasta el momento a los brazos del olvido o el cajón de los recuerdos memorables, que suele venir a ser lo mismo. A las pocas semanas de darse la conversación crucial en la que decidieron que ya no habría más conversaciones, ni cruciales ni banales, él conoció en un tugurio decadente a Marcos. Y ahí estaban en un museo expuestos los unos a los otros, todas las piezas sobre el tablero, Joan, Roberto, Marcos y él. "Qué sorpresa", "cuánto tiempo", "pues sí", "éste es Marcos", "éste es Roberto", "mua-mua-encantado-encantado", "qué bien te veo", "qué guapo estás", "a ver si nos vemos", "claro, hombre", "adiós-adiós".


    Más tarde, en casa, Marcos abriría fuego: 

- Estás rayado

- No estoy rayado, ¿por qué?

- Porque lo noto. Estás rayado. No pasa nada. Yo también lo estaría. Fue muy especial lo que tuviste con Joan.

- No tuve nada con Joan. 

- Bueno, la perspectiva de lo que podías haber tenido. 

- Yo creo que con la exposición de esta mañana ya hemos hablado mucho sobre perspectiva. 

- Puede, pero yo a este cuadro no le veo un punto de fuga. 

- Maricón, cuando te pones con las metáforas me dejas muerta.- Y se fue a la cocina a fregar lo platos mientras Marcos se quedó sonriendo en el sofá decidiendo la película que verían bien abrazados con la manta por lo alto y la gata también por lo alto.

 

    Estaba ya terminando de colocar los platos en los muebles de la cocina cuando vibró su móvil. Mensaje de Joan. 


- Hola. ¿Estás disponible?

- ¿Para hablar o para mensajear?

- Escribamos. Sé que odias hablar por teléfono. 

- Gracias. Cuéntame. 

Varios minutos de silencio con el mensaje visto. 

- ¿Joan? Venga, dime. 

- Es que no me esperaba lo de esta mañana.

- Ni yo, pero Madrid puede parecer muy grande y luego no lo es tanto. Te he visto muy bien. 

- Gracias. Estoy muy bien. ¿Y tú?

- Bien también. Sigo empujando la rueda. Ya sabes, el devenir de la existencia, jajajajaja. 

- Ay la literatura. Qué bien se te ha dado siempre.- Varios minutos de silencio y Joan volvió a la carga. Ya habían empezado la película.- ¿Quieres que nos veamos o dejamos el "a ver si nos vemos" en una frase hecha vacía de contenido?

- ¿Ves como tú también escribes muy bien? Te lo dije muchas veces. 

- Y yo no lo negué. A ver qué te crees jejejejejeje ¿Te apetece que quedemos?

- Vale. Un café y nos contamos. Sé que sigues trabajando de tarde. ¿Por la mañana donde siempre?

- Donde antes.

- Lo mismo es. ¿A las diez y media?

- Me parece bien. 

- Si quieres paro la película porque no te estás enterando de nada.- Marcos no tenía necesidad de preguntar con quién hablaba y ese tipo de fiscalización tampoco formaba parte de su carácter. 

- No. Perdona. Sigamos. 


    Al día siguiente, eran las diez y media y no constituyó ninguna novedad que Joan llegase antes que él. Un café con leche para cada uno, como siempre. 


- ¿Te va bien con Marcos?

- Sí. Mucho. ¿Tú con Roberto qué tal?

- Muy bien. Es un cielo. 

- Qué bien. Me alegro mucho. 

- ¿Tú crees que a nosotros nos hubiese ido igual de bien?

- Nunca lo sabremos. Yo no dejo de preguntármelo pero ya no tenemos forma de saberlo. 

- El caso es que... A ver, sí que tenemos forma de saberlo. 


    Él se quedó unos segundos mirando fijamente a Joan a los ojos como desafiando a una esfinge. Después perdió la mirada en algún punto lejano pero conciso de la calle de Embajadores y, sin volver a mirar a Joan, le dijo: 


- No. Ya pasó. Sigo sintiendo algo por ti, no lo niego, pero ya no es el momento. Tú estabas en el concurso, se te ofreció el coche o la caja sorpresa. La caja sorpresa podía contener un apartamento o nada. Nadie puede culparte por elegir el coche, pero al hacerlo sellaste la caja y no podrás saber lo que había dentro. 

- Qué drástico. En la vida se puede intentar enmendar los errores. 

- ¿Qué error, Joan? No creo que Roberto sea un error. Es un buen coche. Disfrútalo. No te pases la vida pensando qué contenía la caja. Decidiste no abrirla y ya está. Desde dentro de la caja es al premio no escogido al que le corresponde romperse la cabeza sobre qué hubiese pasado si se hubiese abierto la caja. 


    Poco después Joan invitó a los cafés, se levantaron y se despidieron con un largo abrazo y las ganas no resueltas de darse un último beso que nunca llegaron a darse meses atrás. De camino a casa se le vino a la mente que a Marcos no era al único al que se le daban bien las metáforas. 



sábado, 25 de julio de 2020

MAZINGER Z VIGILA

    Acudió a la cita con ciertas reservas. No se habían citado en una cafetería, ni en un bar o restaurante. Se habían citado en mitad de la calle a raíz de un contacto en una de esas aplicaciones que ofrecen encuentros esporádicos y a menudo meramente carnales. Además, el lugar estaba cerca de la casa del otro, lo cual invitaba fácilmente a deducir que no iban a tardar mucho en estar retozando en la cama del individuo en cuestión.

    De ahí venían sus reservas. Y no es que él estuviese esperando otro tipo de cita, algo más cercano al romanticismo normativo. Todo lo contrario. Ya tenía una edad, y estos años le habían colocado en algunas situaciones en las que todo apuntaba a escenas de placer físico y sensorial puntuales y las situaciones habían ido derivando a otro escenario más conservador con sentimientos de por medio. En cuestión de días. También había ocurrido lo contrario, ya que su vida en un momento dado cambió radicalmente a raíz de una cita sexual que acabó derivando prácticamente en matrimonio de años.

    Se sonrió con sarcasmo para burlarse de sí mismo. Había quedado con un tipo para follar. Ya está. Era gracioso que algo tan sencillo le estuviese haciendo dar tantas vueltas a la cabeza.

    Se encontraron en la esquina acordada. Como de costumbre su partenaire había escogido muy bien las fotos que colgó en su perfil haciendo que el momento del encuentro físico quedase invadido por una especie de decepción plasmada en la clásica "eres mucho más guapo que en las fotos. No te hacen justicia" por parte del otro y un sencillo "vaya, gracias" por su parte. Él no podía decir lo mismo y no lo dijo. No tenía sentido mentirle a una persona con la que ya sabía que era difícil que volviese a encontrarse voluntariamente. Uno usualmente acaba mintiendo sólo a quienes le importan.

    De camino a casa del otro se puso a bucear, tal era la vacuidad de la conversación circunstancial obligada por el contexto, en su currículum carnal. En las primeras reseñas dominaba la situación la explosión hormonal de la post-adolescencia y los encuentros furtivos en baños y coches mal aparcados en descampados a la vez que internet hizo su magia y descubrió las comodidades de quedar con gente con casa que disponía de comodidades. Pero en algún momento se introdujo en la senda de las citas personales con expectativas y emociones asomando por todos los rincones. Hubo una época en la que ligaba sin importar, o casi deseando, que eso pudiese acabar en una relación. Cuando años más tarde decidió reducirlo todo a lo carnal le llegó lo contrario sin pretenderlo y lo vivió y disfrutó como nunca, pero ahora que había terminado se dijo que no volvería a ello. Sin saber bien el porqué recordó un encuentro cuando vivía en otra ciudad hacía más de una década, en el que conoció al amigo de una amiga, hetero, y el baile veneciano de señales, detalles y situaciones más o menos fortuitas les llevaron a estar solos en el salón de la casa de él a altas horas, un poco bastante piripis, y acabaron follando. Le gustó más allá de lo corporal. Le hizo gracia el detalle de que el muchacho pausase los preliminares para ir a la habitación a coger un muñeco enorme de Mazinger Z y lo colocase en un sitio dominante del salón diciendo "es que como siempre follo en la habitación estoy acostumbrado a que presencie la escena". Al final no ocurrió nada importante con ese chaval y poco sabía de su vida sentimental actual a través de la red social en la que le seguía y donde sólo contaba sus devenires profesionales. ¿Seguiría "siendo hetero"?

    El piloto automático de la conversación circunstancial obligada para que el silencio no echara todo a perder le había hecho casi no darse cuenta de por dónde habían ido hasta que el otro dijo el clásico "es aquí" que inmediatamente le arrojó en el aquí y ahora a través de diez años y trescientos kilómetros para pensar "menos mal. Acabemos con esto".

    En un momento dado del mero trámite físico en el que se había convertido la cita se dio la vuelta y acabó mirando al armario que había a los pies de la cama. En lo alto del todo vio claramente en posición vigilante, dominando todo el pequeño dormitorio, a un muñeco de Mazinger Z. No, el dueño del muñeco no dio la importancia que merecía. O le estaba dando él más de la que merecía. Y el final del polvo fue irrelevante porque ya se encontraba pensando en cuántas veces, si es que eso había ocurrido, aquel muchacho que ya no lo era (como él) había rememorado aquel encuentro ante la mirada de Mazinger en aquel salón.

    Sólo había dos maneras de saberlo. Una era intentando volver a entrar en contacto con él y otra preguntarle a todas las advocaciones de Mazinger Z que se fuese encontrando por distintas casas. Decidió lo segundo aunque al final se diese cuenta de que eso era algo así como rezar. Ya puestos prefería rezar a Mazinger Z si es que había que rezar a algo.

viernes, 31 de enero de 2020

BAILO


Bailo en la calle

y no me haces caso.

Te bailo en realidad y ficción

y no me haces caso.

Te bailo de frente y a tus espaldas

y hasta de perfil y derredor

y no me haces caso.

Bailo en los andenes, vías y estaciones

que paralizan mis decisiones

y no me haces caso.

Voy a tener que bailarme a mí

como si nadie estuviese mirando.



martes, 28 de enero de 2020

SANGRE NUEVA


   Llevaba gran parte de su vida de mortal teniendo encuentros aislados con desconocidos a quienes, en la mayoría de ocasiones, no volvía a ver. De hecho, muchos de esos encuentros acababan sin llegar a conocer el nombre real de la persona con la que había estado compartiendo fluidos durante un tiempo.

   Ahora que terminaba de asumir su nueva naturaleza, le alcanzaba la realidad apremiante de su nueva alimentación y el sistema para conseguirla. ¿Para qué cambiar? Al fin y al cabo el objetivo era casi el mismo: cazar. Así que, ¿por qué no usar las mismas herramientas?. La satisfacción sexual ya no era una pulsión que saciar, pero sí el ansia de la necesaria sangre, así que sólo tenía que cambiar el uso y disfrute de las víctimas. Follar no, beber sí, pero con el mismo objeto de deseo.

   Se encontraba ahora frente a un colosal edificio art decó de doce plantas en el centro de la ciudad, a las diez y cuarto de la noche. Todos cuantos le rodeaban habían terminado sus vacuas cenas de mortales mientras él se dirigía a cenar ahora un menú bien diferente. Tuvo la suerte de que a la puerta del hotel estaba el botones que, acompañando un gesto que le invitaba a entrar expresó un necesario "adelante, señor" sin el cual no hubiese podido atravesar el umbral.

   Una vez en la quinta planta le costó encontrar la habitación quinientos veintisiete pero, finalmente, dio con ella. Escribió por la aplicación de contactos a su presa indicando que ya estaba en la puerta y éste abrió enseguida en calzoncillos mostrando una sonrisa sugerente.

   - ¿Qué tal? ¿Mucho frío?

   - Lo normal en estas fechas.- Tenía obviamente que justificar, aunque ya no fuese capaz de sentir frío ni calor, que su piel ostentaba el característico helor de la muerte... pero eso sería si conseguía entrar en la habitación.- ¿No vas a invitarme a pasar?

   - ¿Para qué? Si ya has venido hasta aquí...

   - Ya. Pero me tienes que invitar.

   - No entiendo por qué. Tienes dos piernas y la puerta no está cerrada.

   - Ehm...- tuvo que reprimir un resoplido de frustración. Esto no iba a resultar tan sencillo como esperaba.- Ya, bueno. Pero yo preferiría que me invitases explícitamente a pasar. Una fantasía. Tómalo por ahí.

   - Mira, tío, eres un poco raro. A mí estos rollos de roles no sé si me van mucho. No voy a ponerme a jadear como un perrito ni a llamarte "amo" ni nada de eso.

   - Sólo necesito que me invites a pasar.

   - Pero bueno, qué perra te ha entrado con lo de la invitación. Yo quiero echar un polvo. Si quieres, muy bien, y si no, ahí está el ascensor.

   ¿Era eso una invitación? Se aventuró a probar y se dio cuenta de que había una especie de fuerza invisible que le impedía cruzar el dintel de la puerta de la habitación quinientos veintisiete flanqueada por un maromazo de metro noventa de altura en slips blancos. No. No era una invitación.

   - Oye, si no vas a invitarme de forma explícita a pasar efectivamente va a ser mejor que me vaya.- La derrota se mostraba claramente en el tono de voz, y no pudo evitar añadir algo más como para sí mismo- A ver si esta noche no me muero de hambre.

   - ¡Ostia! Perdona. No lo había pillado así. Tendrías que haber empezado por ahí. Pasa, que creo que me ha sobrado algo de lo que me he traído del catering.

   No le interesó lo más mínimo a qué evento o trabajo habría acudido ese señor durante el día en el que había podido sustraer comida de un catering. Lo que llamó su atención fue el "pasa" cristalino que había articulado por fin verbalmente. Comprobó y celebró para sí que ya esta vez sí pudo entrar en la habitación.

   Unos minutos después, mientras dejaba rendido en la cama al hombre al que no se había tomado la molestia de desnudar del todo, pálido y con bastante menos cantidad de sangre en las venas que cuando abrió la puerta pero aún vivo, llegó a la conclusión de que su estrategia alimenticia era adecuada pero debía depurar aún un poco más la técnica.


lunes, 2 de diciembre de 2019

NOCTURNO PARA PETRUS


Usas armas de destrucción masiva

que me desarman en tus dominios indiscutibles:

lengua de trapo, cabello de ángel

y una arrolladora ternura salvaje.


Cualquier antropólogo debería estudiarte.


Gobiernas los ciclos de juegos nublados,

abates jirafas, leones, venados.

Te escondes en lugares desorientados

sabiendo que sin buscar ya te he encontrado.


Cualquier actor debería encarnarte.


Aceptas mi estéril convención

de encontrar nubes y estrellas

en el techo de tu salón.

Tu condescendencia es harto admirable.


Cualquier resistencia sería censurable.


Cualquiera en el mundo debería cuidarte.


Cualquiera con alma debería observarte.


Defiendes tu tesis de sombras palpables

y en medio del caos sabes sujetarme.


domingo, 7 de abril de 2019

SAN JUAN DE LOS CABOS MUERTOS


Seguiste el reguero del crepúsculo
que nunca alcanzarás desnudo.
Tanto musgo. Tanto Marte.
Tanta luna en cuarto menguante.

Ardiendo entre los riscos neuróticos
resonando desde Creus hasta Escullos
el lenguado nos saluda.
Bebe rosa verde luna.

Una rosa, un perro y un lenguado
se petrifican ante una rusa
que ha robado al huevo ennarcisado.

Yo, que os sigo a través de los tiempos,
de mucho tiempo y muy poca distancia,
quiero alcanzaros cargado
con mi mochila a la espalda.

jueves, 4 de abril de 2019

BOLÍGRAFO EN LLAMAS SOBRE CUADERNO BARATO

Llegó la luz de marzo, maricón,

resquebrajando lo que alguien selló.

Las chicas hoy saltarán a la pista

volviendo mudos los ácidos huecos

donde hace poco la cabra baló.


Los burros podridos son putrefactos.

Les ponen en evidencia sus actos.

Bullying y escarnio a pasión encendida

inflingida a un pobre perro agonizante

buscando el amor en oscuros antros.


Un ruido atroz de monos en batalla

vocifera lo que ya nadie calla.

Es un laico y violento apocalipsis.

Es fragua ardiente en multitud de bocas

que se filtra en los muros y los cala.


Las momias que a la fuerza me custodian

son más descaradas que sus parodias.

No pretendas buscar angustia aquí.

No rebusques en la tinta esperándola.

El estallido no está en urna sorda.


Las guerras de invierno y las de verano

pretenden amordazar nuestras manos.

Si una vez grabamos, para más gloria,

la placa en nuestra plaza tomada 

estamos tardando en forzar otro mayo.

sábado, 30 de marzo de 2019

A-SALVOCONDUCTO

Una puerta es frontera.

Un mar es frontera.

Un río es frontera.

Una ventana puede serlo.

Una carretera es frontera

y mi piel no puede ser frontera.

Si la atraviesas nada va a cambiar

ni en ti ni en mí

por su vocación universal

como bien de interés cultural

porque ya yo la repartí

sábado, 23 de marzo de 2019

TARDA EL DESHIELO

Se supone que estamos en primavera.

El calendario dice que sí,

y es probable que hoy

ya luzca Martenitza en mi muñeca

y no tarde en colgarla de un arbusto o un árbol.

Pero cuando cae la noche 

el invierno no acaba de abandonarnos.

Alguien tan friolero como yo

estará esperando a que el invierno se derrita

en un arroyo cristalino

que se lleve en su torrente mi edredón.

domingo, 1 de julio de 2018

MAR DEL NORTE, FIORDO INTERNO


Mar del Norte, fiordo interno,
Antítesis del invierno.
El frío me atenaza
Y reniego hasta del verbo.

El lugar del que yo huyo
Es donde me guarezco.

El verano también llega
A los helados recovecos
Que me acogen si prometo
Estar una semana o menos

Mar del Norte, fiordo interno,
Como hospedaje en el TIEMPO,
Hágase la polisemia
De tantos posibles intentos

sábado, 16 de junio de 2018

CONOZCO EL MAR

Conozco el mar
Conozco el mar amigo
Amigo, conozco el mar

Conozco y pertenezco al mar
Que me creó y puede destruirme
Soy el niño que se juega en el mar
Y persigue ese sol de la infancia
Y ese tipo sin alma

Encuentro a Alfonsina en las olas
Y qué no daría yo
Veo la playa vacía
Con rumor de caracolas

Conozco el mar y no lo entiendo
Me devuelve una voz que interpreto
Y esa oración sin respuesta
Ronda memoria de muertos,
Viven recuerdos de cuentos

No lucho contra la sal
Ni contra el calor
Ni contra la espuma al nadar

Conozco el mar desde el viento
Por encima del alquitrán

El mar, la mar, el agua
Me abraza la arena
Abrazo la arena
Mi origen y mi esencia
Es a la vez guerra y tregua

No sé si el mar me conoce
Ni si responde a sus hijos

Pero yo conozco el mar
Y al mar conozco de niño

viernes, 26 de mayo de 2017

AUTOPROTOMANIFIESTO, JODER

No soy un salvador ni para mí mismo.
No soy normal.
No soy una etiqueta.
No soy la FELGTB, ni Podemos, ni el PCE.

Aquí está mi revolución.

Me defiendo a mí siendo mi mejor manera de defendernos a todas. Defender atacando.]

Me apesta la injusticia en su imprecisión y violencia.

Sospecho de la amabilidad pero siempre he confiado en la amabilidad de los desconocidos.]

El miedo se me fue pasando a base de hostias y éxitos, y a base de teatro, música, literatura, danza y riesgo.]

Tengo cicatrices de pelearme a dentelladas contra lo normal.

Mi hombría la aprendí matándola. Despreciándola. Revisando y neutralizando los privilegios de mi polla y mi barba.]

Yo no pongo la otra mejilla. Pongo el culo, compañero.
Me pongo a mí. Mi vida. Mi cuerpo. Me inmolo. Me crucifico. Te reviento. Cojo la vida normativa capitalista y la reviento porque esto es la guerra y me cago en la guerra también.]


Y bailo. Si no, no lucho. 

AUTOSPOILER

Rubén se va a morir
y es importante señalarlo antes que nada
porque es algo que sucederá.

Ya podemos ir al principio.

Nació en un otoño tórrido que no había dejado marchar al verano.
A media tarde y en veinte minutos. En Almería: LA NADA.
Tenía prisa por merendar.

A los seis años se aburre en el Padre Méndez porque sus compañeros están aprendiendo a leer y escribir]
y él lleva un año sabiendo.

Disputas vecinales exilian a mi familia de mi barrio.
El nuevo barrio es una mierda.
El teatro es lo único que me salva del parricidio.
El instituto es otra mierda y de eso no me salva nada ni nadie.
Paso de ser objeto de bullying en tercero y cuarto de ESO a ser líder en Bachillerato.

Con diecis¡ete años y un seis con sesenta y cinco en selectividad lo mando todo al carajo y me voy a Málaga a estudiar teatro]
"A ver cuándo te vemos en la tele" hasta hoy.

Málaga, Londres, Sevilla y Madrid como una peonza.
En algún momento descubro que no soy un horror
y le saco partido.

No me da tiempo a saborear Madrid
ni a alimentar mi autodestrucción patológica.
Enseguida me ato a los mejores siete años hasta hoy
aunque hayan acabado.

A día de hoy me separa de la muerte un abismo,
un bosque, un desierto, un pasillo, un mar.
No veo la distancia.
Así que igualmente camino de la mano del teatro.

He dado tantas vueltas que los trescientos sesenta grados
deben estar a punto de cumplirse.

Adelante.

Total, si nadie sabe nada.